El sábado nos enfrentábamos a un partido complicado, en el que la dificultad residía más en las condiciones del mismo que en el propio juego, puesto que ya habíamos superado al rival en dos ocasiones (pretemporada y la primera vuelta en casa). Siendo lo de menos, jugábamos en un horario fuera de lo que estábamos acostumbrados, por la mañana. En la pista de Calasanz, que como ya conocíamos, se trata de un escenario en el que cualquier parecido a una pista habitual es pura casualidad. Dimensiones ridículas, elevaciones, redes sin atar, bandas sin espacio para sacar de banda, sin duchas para los jugadores… A todo esto se le suma la media hora de retraso en los horarios que hizo empezar el partido a las 13:30 horas y con apenas un par de minutos para calentar.
Sin tratar de justificarnos en las condiciones salimos muy desubicados en el partido que hizo que encajaramos dos goles en los primeros minutos que finalmente nos hizo reaccionar, aunque ya con el marcador en una situación más que desfavorable. Fuimos aumentando el ritmo del partido y la intensidad hasta dominar claramente el partido y que hizo lanzarnos en el resultado hasta colocarnos en un 2-4 que tras un susto por parte del rival que acertó un gol, apretamos mucho más hasta sentenciar el partido con un abultado 3-7.
Una victoria más que hace confiar en nosotros mismos y como siempre haciéndonos reflexionar sobre los primeros minutos que siempre nos condenan el devenir del resto del partido.
Agradecer a la afición la paciencia y su incondicional apoyo. ¡¡¡1,2,3 COLO!!!
Escrito por Alberto Herranz.


