PAR-TI-DA-AZO, la mejor manera de describir lo vivido en el pabellón de Montañana.
Este fin de semana nos tocaba jugar contra un equipo que no conocía la derrota, la cabeza de los nuestros estaba metida en el partido desde el minuto 0.
Desde el primer momento empezamos dominando el partido, disparos de lejos, segundos palos, con la izquierda, con la derecha e incluso de cabeza… pero la pelota se negaba a entrar entre los 3 palos. El equipo rival en cambio estaba siendo capaz de aprovechar las ocasiones que tenía y llegaba con peligro, lo que hizo que fueran capaces de anotar dos goles, el partido se nos ponía cuesta arriba, con un 0-2 en casa y con toda la segunda parte por delante. Es probable que con las ocasiones erradas y viendo el resultado, cualquier jugador se hubiera frustrado y hubiera dado el partido por perdido, pero nuestros benjamines no barajaron esa opción.
Cuatro matices corregidos en el descanso fueron suficientes para que los chicos salieran con el hambre suficiente para darle la vuelta al 0-2. Seguíamos jugando con comodidad, practicábamos el fútbol que a nosotros nos gusta, haciendo las cosas que entrenamos y atentos en todo momento a los entrenadores. El simple hecho de ver el banquillo tan metido en el partido era suficiente para hacernos creer en esa posible remontada, que era difícil, pero para nada imposible. Seguíamos intentado hacer gol de todas las maneras posibles, hasta que al fin, conseguimos abrir la lata, poniendo el 1-2. Seguidamente, y gracias a nuestra presión, llegaría nuestro segundo gol, el 2-2. El partido se estaba convirtiendo en un correcalles, no es nuestra forma de jugar por lo que decidimos pedir un tiempo muerto, esto nos ayudó a calmar el ambiente y repasar nuestra defensa, tras ese pequeño respiro salieron todos mentalizados en la remontada, fueron capaces de aguantar el ritmo y conseguir marcar el 3-2 a favor a falta de 4 minutos. Es ahí cuando se desató la euforia, en el campo, en el banquillo, y en la grada. Ahora tocaba calmar el partido, bajar las pulsaciones, algo que nos había costado tanto no se nos podía escapar. Tocaba proteger la pelota, tener la posesión y evitar a toda costa que el equipo rival, que dio muy buen nivel durante todo el partido, tuviese la oportunidad de hacer el empate. Tras 4 minutos interminables el árbitro hizo sonar el silbato, cerrando una de nuestras mejores actuaciones desde que empezó la temporada.
Muy orgullosos de cada uno de nuestros chicos, que se mostraron con el hambre necesario para darle la vuelta al resultado por difícil que pareciera, todos estuvieron a la altura del partido.
¡VAMOS COLO!
Participaron: Mario Jorro, Aksel Corella, Gabriel Sánchez, Nicolás Riberas, Ángel Lis, Mario López, Luca Maisanava, Álvaro Diez, Lorien Castán, Álvaro Reyes, Hugo Dubón, David Tovar.
Paula Pérez.


