Partido difícil ya que visitábamos la pista del Caspe, líder de la clasificación. Arrancaba el encuentro y la posesión era nuestra. Ellos se defendían con contragolpe y jugadas individuales, pero estábamos muy serios en defensa y, si alguna vez nos cogían despistados, ahí estaba Pablo para pararlas. Teníamos la mala suerte de que nos topábamos con los palos y eso, poco a poco, nos iba poniendo nerviosos. A eso, había que sumar las numerosas paradas del portero del Caspe, que rindió a un gran nivel. Finalmente, conseguimos abrir la lata: al ver que no conseguíamos meter con lanzamientos directos, optamos por mandar balones al segundo palo donde aparecía Rubén para empujar el balón y establecer el 0-1. Nos empataron y, justo cuando volvimos a ponernos por delante con gol de Marco, llegaba la peor noticia: Pablo recibía una patada fortuita en la mano (fue valiente al meterla en la jugada para evitar el empate) y le rompían el dedo meñique. No va a poder estar durante un tiempo con nosotros y desde aquí le queremos mandar toda la fuerza del mundo para que se recupere lo antes posible y vuelva a deleitarnos con sus paradas.
El partido se nos ponía cuesta arriba. Sin portero, sería Rubién quién, además de haber metido el primer gol, se ofreció a pararlos. Cambiamos la forma de jugar y pasamos de tener el balón a regalárselo a ellos, defendiendo la portería con uñas y dientes, saliendo rápidamente a la contra. Eso tuvo efecto y Marco, con un doblete, certificaría nuestra victoria.
Estoy muy contento con el trabajo realizado por todos y cada uno de los jugadores. Repito las mismas palabras de la semana pasada, hemos entrado en una dinámica muy positiva de la que espero no salgamos en mucho tiempo. ¡Vamos Colo!
Escrito por Javier Barcelona

