El sábado 18 de abril, a las 16:30 horas, el Entrerríos Automatización ‘B’ afronta una de las tres ‘finales’ que le restan en su lucha por la permanencia. El filial azulón ha vuelto a caer a puestos de descenso tras la derrota por la mínima en Loeches, en un encuentro en el que la nota positiva fue el regreso de Olmos después de su lesión de hombro. A este resultado se sumó la victoria del Villa de Ribafrecha frente al Anaitasuna.
Actualmente, el Entrerríos ‘B’ ocupa la 13ª posición con 26 puntos. Por delante, marcando la salvación, se encuentra el Villa de Ribafrecha con 28, mientras que el Zierbena, también inmerso en la pelea por evitar el descenso, suma 25.
El conjunto azulón buscará reencontrarse con sus buenas sensaciones en La Granja, donde esta temporada ya ha demostrado su potencial, llegando a encadenar seis victorias consecutivas entre octubre y febrero.
Enfrente estará el Antiguoko KE, que con 32 puntos todavía no tiene asegurada matemáticamente su permanencia, aunque sí de forma virtual. El equipo visitante llega en buen momento fuera de casa, tras haber logrado sus dos únicas victorias a domicilio en lo que va de Liga en sus últimos desplazamientos, ante Albelda y Anaitasuna.
El capitán azulón, Carlos Sampedro, reconoce la dificultad del momento que atraviesa el equipo: “Estamos en un momento delicado y eso se nota en el grupo. Nos quedan tres finales y hay que sacarlas como sea”.
Sobre el partido en Loeches, el jugador fue claro: “En otro momento de la temporada te hubiera valorado el partido de forma diferente porque creo que lo hicimos bien, pero no nos vale ahora mismo eso e irnos con buenas sensaciones, porque necesitamos puntuar”.
Además, hizo autocrítica sobre la situación del equipo durante toda la temporada: “Llevamos toda la temporada escuchando a los rivales decirnos que estamos a un nivel muy alto, que competimos muy bien, pero la realidad es que hemos llegado a falta de tres jornadas para el final jugándonos el descenso y no estamos sacando los puntos que tenemos que sacar”.
De cara al duelo ante el Antiguoko, Sampe no duda en calificarlo como decisivo: “Es una final. Las cuentas para lograr la permanencia pasan por ganar los tres partidos que nos quedan. No hay otra. En casa tenemos que ganar como sea”.
Sampe recuerda también el precedente de la primera vuelta: “Nos costó atacar su defensa, nos hizo mucho daño”. Y ahor espera que las cosas cambien en casa: “Tenemos que demostrar en La Granja lo que hemos sido durante toda la temporada: tenemos que ser una piña, dejar de lado el estado anímico en el que estamos y jugar como si fuera una auténtica final”.
Por último, advirtió de la ambición del rival y marcó el objetivo del equipo: “Ellos aún no están salvados y querrán cerrar la salvación aquí. Esperamos proponer eso y que nosotros demos un paso más hacia la nuestra, que ahora mismo está cara y tenemos que hacer nueve de nueve”.


