Tocaba jugar en Montañana, un pabellón atípico para jugar como locales. Nos enfrentábamos al Rosa Molas, un rival que llevaba pleno de victorias.
Personalmente, fue uno de los mejores partidos que hemos hecho en lo que llevamos de temporada. Jugadas con largas posesiones, el balón por el suelo, acciones de estrategia, gran trabajo colectivo…Salió todo perfecto. Pero no por suerte, sino por actitud.
Estoy muy contento. Esta es la línea a seguir. En la próxima jornada, probablemente, será la más complicada de esta primera fase: La Almunia. ¡VAMOS COLO!
Crónica escrita por Alberto Conde.


